¿Por qué encapsularlo a él?

¿Por qué encapsularlo a él?

Parece una venganza, lo digo en tono cariñoso, entre risas y sorpresa.

Una cosa nos dejó clara una y otra vez,

“cuando me muera, porque ya sabemos que seré el primero, quiero que mis cenizas se esparzan en lo alto de la loma que se levanta frente a casa, en aquellas piedras, justo allí, en aquel balcón, donde el último rayo de sol de los días de verano, cae.”

Mi padre es una persona que llenaba vidas, la suya la primera. Con sus sueños, retos y aventuras, con sus viajes, sus amigos y familia.

Recuerdo como él y mi madre nos contaban cada uno de sus viajes por el mundo, hasta el punto que siento haber estado en lugares que nunca he estado.

Estar conectado con lo que de verdad le importaba en la vida y vivir para ello era sin duda su bandera.

Un día conocí a Live the Life y otro día terminó falleciendo Bruno Catalán. No lo dudé, hablé con mi madre antes de subir al balcón de piedra en lo alto del valle y un poquito de él se quedó conmigo para siempre.

Cuando en vida alguien consigue habitar en tu corazón, se queda por siempre. Ahora es literal, cuelga de mi cuello y descansa en mi pecho (sonrío). Él y unas piedras que trajo de África pues es así como lo quiero recordar siempre con ese brillo en los ojos de niño feliz y agradecido a la vida que vi y sentí cuando me contó aquella aventura.

Ahora, como si de la lámpara de Aladino se tratase, siempre que los miedos por soñar que algo bonito me suceda en la vida me invaden,  me aferro a cápsula y dejo que las emociones de felicidad y gratitud fluyan en mí.
cápsula de emociones

Esta es la historia de mi cápsula de emociones, esta es mi historia de cómo elijo vivir la vida. Ella me ayuda a regresar a mi esencia, solo espero poder influir en mi hijo y seres queridos la mitad que él lo hizo en mí.

 

Mayte Catalán