La grapa, el punto de inflexión

-¿Grapas?

-Sí. Grapas. Como las de oficina.

-¿22?

-23 en realidad. Pero no están todas. Solo la última. La que estaba escondida. La que marca el fin y el principio.

Una grapa. De acero inoxidable. Una grapa que he llevado incrustada en la piel durante un mes

.grapa quirúrjica

 

Una grapa puede ser un punto de inflexión. Un recuerdo. Un momento de emoción.

La vida es eso que nos pasa… No, la vida es un ente cambiante. La vida es un edificio que se derrumba con una sola frase: “Mañana ve a consulta con este sobre”.

Tienes cuarenta y siete años. Dos hijas creciendo. Una vida estable. Te ves afectado por la crisis y el paro. ¿Quién no? Pero vas sobreviviendo. Y has recuperado la forma física. Has perdido peso y te encuentras razonablemente bien. Con algunos achaques, pero supones que se deben a la edad.

Males de viejo. Supones. Hasta que se convierten en un dolor continuo.

Y comienzas una rueda de consulta-prueba hasta que, al terminar una de las pruebas, te dan un sobre cerrado y te dicen  “Mañana ve a consulta con este sobre”.

Y la incertidumbre puede al optimismo. Y pasas un mal día, y una peor noche.

Un tumor. En el intestino. Más pruebas. Y quirófano, eso seguro. Y luego ya se verá.

Durante un mes intentas conservar la compostura. Agradeces que tus amigos se preocupen por ti. Te cansa tanta preocupación. Recibes llamadas para animarte que te hunden en la más oscura depresión. Recibes llamadas para hablar de asuntos triviales que te sacan del pozo.

No tuve miedo a la cirugía. Era lo que menos me preocupaba. Me asustaba más lo que pasaría después.

Salí del hospital muy delgado, con 22 grapas (luego descubrí que eran 23) repartidas por varias incisiones de mi abdomen y con un trozo menos de intestino.

Poco a poco recuperé peso, movilidad y fui acostumbrándome al funcionamiento de mi intestino.

Me quitaron las grapas. Disminuyeron los dolores. Y tuve consulta con el cirujano.

El pequeño tamaño y la escasa extensión del tumor extirpado permitían evitar el tratamiento de quimioterapia.

En la revisión de las cicatrices encontró una grapa que se había pasado por alto. Dentro del ombligo. Tapada por un pequeño pliegue.

-¿La tiro?

– Sí… ¡No, espera! No la tires. Ya sé que haré con ella.pulsera livethelife grapa

Decía que esta grapa marcaba el fin y el principio.

Marca el fin, relativo, de una época de incertidumbre. De desasosiego. De sonreír con ojos llorosos. De contar tu historia quitándole hierro mientras pesaba como el plomo.

Marca también el principio. No es una nueva vida, porque es la misma. Pero estoy liberado de la tiranía de la quimioterapia. De sus efectos adversos. De depender de un calendario de goteros.

Es mi recuerdo de haber sido afortunado. De haber sido diagnosticado a tiempo. De haber encontrado profesionales competentes.

A diario veo las cicatrices de mi abdomen. Pero aún son muy recientes. Poco a poco se irán desdibujando, borrando. Y cuando eso ocurra, quedará la cápsula.

livethelife pulsera GRAPA 5

Para recordar que el cáncer es una lotería en la que jugamos todos. Para recordar que es una lucha diaria. Que no es cuestión de suerte, porque la suerte es una mezcla de muchos factores. Para recordar que yo he vivido esa mezcla.

Sigo en la lucha. Aún me quedan pruebas, controles, seguimientos, pero esta grapa me recordará que hay que seguir adelante. Sean cuales sean los acontecimientos que estén por venir.livethelife pulsera 2

 ¡¡¡Live the Life!!!